El elemento Agua es el más asociado con la creación primaria, las emociones y la intuición. Es un elemento de energía femenina (receptora, nutridora) que antiguamente (y aún hoy) era utilizado en rituales de purificación.

El agua es vital para la vida, y puede nutrir o destruir. El agua está alrededor nuestro. Lo puedes encontrar en forma de lluvia, ríos, lagos y océanos, cubriendo la mayor parte del planeta, y en tu cuerpo también.

El agua puede representar la serenidad, como la superficie de un lago, o la energía sexual y el amor, cambiante como el mar.

También representa el renacimiento, así como la muerte, y la comprensión de aceptar los cambios inevitables en la vida. Siempre digo a mis alumnos que debemos ser como el caudal de un río; sus aguas se adaptan para avanzar a través de obstáculos, como piedras o troncos, de forma adaptable.

Trabajar con el elemento agua te ayuda a concentrarte en armonizar tu aspecto emocional. También ayuda para tomar enfoque en tus sentidos sutiles, desarrollando tu empatía y psiquismo, o trabajar con sueños.

Hay muchas formas de trabajar con este Elemento, pero puedes empezar por algunos muy sencillos, y que primero te sirvan para tomar consciencia de su energía, de lo que representan en nuestro inconsciente y también a nivel más elevado.

– Puedes tomar duchas o baños «conscientes», e incluso visualizar que el agua se lleva las energías negativas que hayas adquirido en tu día a día. Esto funciona mejor si utilizas algún aceite esencial, como el romero para la purificación.

– Meditar. Utiliza en tu meditación un bol de color negro si es posible, con agua. Mucho mejor por ejemplo a la luz de la Luna. Observa fijamente el agua. Con la práctica y el tiempo, puedes hacer skrying, una antigua técnica para «ver» mensajes en el agua. Estos mensajes pueden ser de tu subconsciente, intuición, etc. Para interpretarlos, hay que ver detenidamente los símbolos, etc. Pero esto ya es otro tema 😉

– Equilibra  tus emociones. Reconocerlas cuando se presentan, ponerles nombre, aceptarlas y luego equilibrarlas es parte muy importante de este trabajo con el agua.

– Cultivar tu espiritualidad. No tiene porque ser una religión, sino cualquier práctica que te eleve y suba tu vibración. Quizá ir al bosque a «sentir», o escuchar determinada música. La espiritualidad puede estar en muchas partes y con diferentes formas. Encuentra la tuya.

 

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