En todo este tiempo que llevo dedicada al crecimiento personal (al de otras personas y al mío propio, por supuesto), he llegado a la conclusión que no hay forma más efectiva de evolucionar, o de al menos tener pistas de por dónde hacerlo, que hacerse preguntas.

Puedes pasar por la vida de una forma fácil, sin plantearte los porqués, los cómo, si existen otras vías, otras vidas….porque ya desde pequeñ@ te han dicho cómo vivir. Puedes seguirlo, no es problema, es opción de cada uno y está bien.

Pero hay personas que se hacen preguntas. Y estas personas descubren mucho sobre sí mismos y el mundo que nos rodea.

Para empezar,  empezar a responderte es un acto de valentía y de humildad, pues no siempre las respuestas (si eres sincer@ contigo mismo) te van a gustar. De hecho, muchas veces no te gustarán. Y será así porque  conforme vayas haciendo preguntas, cada vez serán más profundas, y éstas derribarán tus antiguas creencias, todo aquello que te dijeron, todo lo que creías, y verás que hay otros paradigmas, otros caminos, otras formas de ver la vida.

¿Tienes a mano una imagen del Colgado del Tarot? Pues hay momentos en los que te vas a sentir así. Y otras ocasiones en que serás tú mismo quien te colgarás para poder “ver” con otra perspectiva, porque la que había antes ya no está tan clara.

La humildad es otra de las cualidades que te dará un “guantazo” en toda la cara. Porque verás que no eres tan listo, ni que tienes las cosas tan bajo control como tú te crees. Y por mucho que camines, te verás siempre muy al principio del camino, con la meta muy lejos.

Sin embargo, hoy en día la humildad está mal vista, en mi opinión, porque  el concepto que tenemos de ser humilde está equivocado.

Para mí, ser humilde también es un acto de valentía. Es pararse y decir “no sé”, y aun así, aceptarlo y ser capaz de ir a bucear a buscar las respuestas. Y os aseguro que de verdad hay que ser muy valiente para ir a buscarlas.

Para hacerte preguntas no necesitas un “gurú”. Eso ya está pasado. Quizá si te pierdes o no sabes por dónde empezar, necesites a alguien que te ayude a hacerte las preguntas correctas,  que comparta contigo unos conocimientos, o te enseñe una parte de los mismos y te anime a buscar el resto si así lo necesitas en un momento dado.

Pero no busques un “gurú”; ya llevas el tuyo propio dentro. También esta palabra, “gurú”, ha sido pervertida a lo largo de los siglos…una pena, pero este ya es otro tema quizá para otro artículo.

En fin…¿parece duro verdad? Y lo es a veces, no te mentiré. Pero a cambio, te aseguro que tu crecimiento será como el elemento Tierra,  firme y fértil, un buen lugar donde plantar otras semillas, otras ideas, otros conocimientos y seguir cosechando crecimiento.

 

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