“Una mujer conectada es algo así como la muerte, puesto que coloca a cada uno en su verdadero lugar, lejos de construcciones mentales. Una mujer conectada es una fuerza de la naturaleza, algo incontrolable y auténtico, que deja expuesta la verdad de las cosas.”

 

Veamos; La mayoría de la gente que me ha rodeado en mi vida ha dicho una o más veces la frase “Te gustan todas.” dirigida a mi persona. ¿Es verdad que me gustan todas? Sí y no:

Me gusta el potencial infinito de todas ellas. Me gusta su energía. Es decir, a mis ojos les encantan unos pechos bien puestos y unos ojos de otro planeta y un culito bien mono…pero si no hay una conciencia despierta moviendo todo eso deliberadamente, la capa externa no acaba de seducirme por sí misma. Sin embargo, sé que todas las mujeres (igual que todos los hombres) son una parte del Cosmos que contiene el Cosmos entero. Sé que todos somos el Todo disfrazado de una pequeña parte y por lo tanto, reconozco en tí, hermana, hermano, la luz que somos. Por eso, si tienes unos ojos bonitos y unas tetas bonitas y encima eres consciente de el videojuego sagrado que es esta Vida, es más que probable que nos lo pasemos bien. Si no eres consciente de ello pero sin embargo, vives tu vida des del amor y no des del miedo, también nos lo pasaremos bien.

Lo que más despierta mi interés en una mujer, no son ni los pechos ni los ojos, ni necesariamente el contenido de su cabeza racional, si no la vibración que emite…y cuándo una mujer, emite vibraciones distintas y aparentemente contrapuestas como “chica inocente” y “chamana cosmica de la selva” o tal vez “gatita obediente” y “pantera salvaje”…buf…eso me da vida. Hay algo en mi que se fascina ante la aparente contraposición o paradoja. Me encanta ver que los opuestos se incluyen entre sí, me encanta ver la dualidad derretirse ante una mirada certera y me gustan las mujeres que han cerrado el circulo o están cerca de hacerlo, lo suficiente como para ver que los extremos, se tocan, sea lo que sea lo que eso implique una vez interiorizado.

En realidad, cuando una mujer está en contacto con su alma, recordando su verdadera identidad, honrando su poder creativo y creador, expresando su amor incondicional sea como sea que este quiera manifestarse, es cuándo el resto de la vida alrededor retoma su estado natural; Una mujer conectada es algo así como la muerte, puesto que coloca a cada uno en su verdadero lugar, lejos de construcciones mentales. Una mujer conectada es una fuerza de la naturaleza, algo incontrolable y auténtico, que deja expuesta la verdad de las cosas.

No es de extrañar pues, que durante miles de años, haya sido temida la mujer (como todavía lo es para muchos la muerte) y se hayan justificado así las mil y una atrocidades a las que se la ha sometido. Estigmatización, cabe decirlo, que ha sido igual de perniciosa para el hombre, que sin la ayuda de la energía femenina de conexión con la esencia natural (que las mujeres tienen mucho más presente con la menstruación, el embarazo…), se fue desequilibrando hacia la energía masculina, de tendencia racional, práctica, lógica y dualista.

Los efectos de este desequilibrio de energía masculina los hemos visto alrededor del mundo en interminables carreras y competiciones macabras por recursos, territorios, poder o prestigio.

Volviendo a la mujer. La adoro. A algunas se lo muestro de cerca, con mi cuerpo, mis palabras, mis pensamientos, mis emociones y mis actos. A otras de lejos, porque todavía no creen que puedan ser amadas tan incondicionalmente, todavía acostumbradas a ser manipuladas, usadas o menospreciadas. Como en cualquier guerra, unos tardan más que otros en curarse de las heridas de la batalla y las heridas que más cuesta curar son las del alma. Precisamente aquellas que nos permiten crecer hasta niveles que ni nos atrevíamos a soñar para nosotros mismos. Niveles de autoestima, de confianza, de libertad, de paz y de apreciación que en realidad, son todo cuanto somos.

Mujeres…han representado los mayores y más angustiantes y a la vez placenteros retos de mi vida. Y me gusta que así sea. ¿Que es una mujer si no la representación física y consciente de la naturaleza? ¿Decídme, hay algo que se parezca más a un mar enfurecido o a una brisa moviendo delicadamente las hojas de una palmera que una mujer? Bueno, si, de acuerdo…los gatos se acercan mucho y por eso tienen un lugar especial en mi corazón, pero la mujer…¡Ay la mujer! Por eso quiero que sean libres…y a veces, eso también me da miedo a mi, porque cuando la vida decide Amar loca y profundamente a una mujer a través mío, como te amo a tí, que nos hemos amado en incontables vidas, pues no puedo evitar ayudarla y asistirla en su libertad personal, dejando por el camino al descubierto los peores miedos de mi tridimensional cerebro.

No puedo amarte y cortarte las alas para convertirte en algo que no me va a gustar. No puedo hacer más que mostrarte una y otra vez esos lugares en los que estás permitiendo que una creencia en tu cerebro, una que no escogiste y que otros metieron ahí, está siendo usada por tu miedo a lo desconocido para inmovilizarte y hacerte creer que no eres una divinidad encarnada. No puedo hacer más que ayudarte a recordar quien eres. Y ese a la vez, es mi aprendizaje. El aceptar que te estoy acercando a que seas más capaz de saber lo que encaja en tu vida y lo que no y por lo tanto, te estoy dando herramientas para que puedas saber más auténticamente si quieres compartir espacio y tiempo conmigo o no. También me sirve para pulir y mejorar y sublimar si cabe mi capacidad de expresión, mi asertividad. Y para aprender a respirar y a no tomar nada a personal. A respetar el espacio ajeno sin llegar a morderme la lengua cuando así lo pide el Momento.

Aprender a amarte incondicionalmente y no tener miedo a reflejarte aquello de tí que no quieres ver. Aprender a desnudarme ante tí y a mostrar mis vulnerabilidades para ser libre también.

Hay personas, señores y señoras, en este planeta, en este momento, llevando una tarea en su interior que es sin duda, la más desafiante que un humano puede emprender: La tarea de verse desnudo y amarse incondicionalmente. La tarea de no mentirse y exponerse ante uno mismo en la medida de lo posible, cada día un poco más o un día de golpe, para gustos colores. Sea como fuere, no cabe duda de que los niños y las mujeres serán uno de los principales motores de cambio y ya lo están siendo, en este mundo silenciosamente sumido en una revolución multidimensional. Los adultos vamos a recordar como se vive en armonía gracias a la naturalidad con la que los niños ya no olvidarán esa esencia. Y las mujeres que enfrenten su miedo y lo trasciendan liberarán y ya lo están haciendo, la energía femenina, creadora, divinamente caótica y sanadora que ha sido confinada en barrotes de temor durante siglos.

La Tierra florece y aunque suena ya redundante hacer la analogía con lo de dar a luz y los dolores de parto, probablemente sea lo más afortunado al comparar el proceso de cambio acelerado que está viviendo el planeta y el proceso humano por el que una mujer genera y dá a luz un nuevo vehículo de consciencia enfocada en la realidad tridimensional. Así que sí, estamos de parto y una luz renace en el interior de cada ser.

A mayor resistencia se opone a este cambio evolutivo, mayor sufrimiento se experimenta, pero la buena noticia es que la resistencia se basa en el miedo y el miedo es el resultado de una mente mirando algo que no entiende y distorsionándolo hasta hacerlo parecer horroroso. ¡Enfréntalo y descubre su vacuidad!

Por fin estamos equilibrando lo Femenino y lo Masculino dentro de cada uno de nosotros. De vuelta al Uno. Somos Amor y vamos hacia el Amor.

Recuérdalo hermano, recuérdalo hermana.

15 de Septiembre de 2013, Barcelona.

Mujeres.

por Roger Mercader

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2 thoughts on “«Mujeres», por Roger Mercader

  1. ALEJANDRA dice:

    Me ha encantado!!!!! me sumo a este blog!

    1. Yolanda dice:

      Gracias! Me alegro que te haya gustado. ..es genial contar con la opinión masculina.

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