Me he encontrado  en mi trabajo con personas que no expresaban o no decían cosas que querían decir, y ello les provocaba problemas en esta zona: afonía e incluso a la larga, problemas en la tiroides.

Por mi experiencia, éste asunto afecta sobretodo a mujeres. Como queremos complacer a los demás (es un tema de educación “las mujeres no deben rechistar”), no decimos qué queremos nosotras o no expresamos nuestro desacuerdo cuando lo sentimos porque “no está bien”, junto a los típicos «secretos de familia», esto acaba afectando energética y físicamente a la zona de boca, cuello y oídos. Si se prolonga en el tiempo, puede acabar como hemos visto en enfermedades en esas zonas.

Sin embargo, en ocasiones el acabar expresando todo lo anterior, te hace “explotar”, haciendo que expreses cosas incluso guardadas del pasado.

Soluciones:

***Se puede expresar correctamente siendo asertivo, esto es, sin culpar, sin juzgar; hablando de lo que YO siento cuando TÚ haces algo o se produce una situación. Así la comunicación es más fluída y sin malos entendidos.

***Plantéate cómo es tu comunicación. La comunicación no sólo es hablar; es escuchar al otro. Hay personas que hablan y hablan y no se comunican. Y personas que hablan poco y comunican mucho.

Y tú, ¿te has planteado si tu comunicación es correcta? ¿incluso contigo?

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